jueves, 18 de agosto de 2016

LISZT :: Transcripciones

Liszt

Cuando decimos “genio creador”, entendemos “iluminado”. Nos imaginamos —la mayoría de las veces— a un artista privilegiado que obedece a una fiebre secreta, la inspiración, que lo guía con irresistible clarividencia. Enemigo jurado del convencionalismo, el artista solamente rinde cuentas a su arte.

Tal retrato romántico sigue vigente hasta hoy; pero no es un retrato fiel. Además de su inspiración particular, los artistas vibran con su época; vibran incluso más profundamente que el peatón laborioso y opaco, con quien comparten mucho más de lo que aparentan. Es que... “la torre de marfil” también tiene wi-fi. Los artistas navegan a través de las mismas cosas que los demás, pero percibiendo alcances mucho más extensos. Van recolectando pistas que sugieren lo venidero, rastros que otros pasan por alto. También estos hallazgos se les antojan urgentes, clamorosos; los domina la convicción y se lanzan a divulgar ante el mundo aquella obra, aquel artista rescatado del olvido. Uno de estos “rescatistas”, de los más perseverantes y generosos, fue el gran creador húngaro Franz Liszt.

Como saben, Liszt fue no sólo un pianista impresionante sino un fenómeno social equiparable a cualquier rock-star. Enardecía a las audiencias y en particular a las mujeres, enmudecía a sus asombrados colegas con virtuosismo apabullante, creó el recital moderno de piano solista, cuidaba su atractivo físico, no le intimidaban las alcurnias y opinaba con filosa elegancia sobre lo que quisieran preguntarle. Fue un apasionado que se zambulló en su época y abrió su corazón a un amplio espectro de inquietudes. Con esta brújula supo descubrir el valor de genios como Schubert, Chopin, Berlioz, Wagner, Borodin, Albéniz, Grieg...

Combinando su magnetismo ante el público con su capacidad pianística sobrehumana y sus variados entusiasmos musicales, Liszt empujó adelante un género musical muy versátil, como es la transcripción. Ingenió adaptaciones pianísticas de cientos de obras ajenas —a veces obras que uno no creería posibles en el teclado— y las ofreció a lo largo y ancho de Europa en sus giras de concierto. Tenía olfato: combinaba selecciones de óperas famosas en forma de popurrí (denominados paráfrasis) para ganarse al auditorio, y luego ofrecía las novedades, fueran propias o ajenas.

Hoy los invito a un recital con este repertorio.

El pianista australiano-británico Leslie Howard protagonizó una histórica integral de la obra para piano de Liszt para el sello Hyperion (99 discos en total). Esa colección registra la fertilidad del genio húngaro para producir suculentas transcripciones de obras ajenas, incluyendo todas las versiones de un arreglo en particular, que a menudo podía ir variando ligeramente con los años (como sucedió con varios lieder de Schubert).

En esta ocasión les comparto el disco dedicado a los arreglos de compositores del ámbito francés, incluyendo a Chopin que, como sabemos, desarrolló la parte más brillante de su carrera en París como exiliado polaco. Los otros compositores del disco son Saint-Saëns con el arreglo de su Danza Macabra y el gran Berlioz, a quien Liszt tuvo siempre en muy alta estima.

¡Disfruten!

{poesía} GARCÍA LORCA



Gacela del Niño Muerto


Todas las tardes en Granada,
todas las tardes se muere un niño.
Todas las tardes el agua se sienta
a conversar con sus amigos.

Los muertos llevan alas de musgo.
El viento nublado y el viento limpio
son dos faisanes que vuelan por las torres
y el día es un muchacho herido.

No quedaba en el aire ni una brizna de alondra
cuando yo te encontré por las grutas del vino.
No quedaba en la tierra ni una miga de nube
cuando te ahogabas por el río.

Un gigante de agua cayó sobre los montes
y el valle fue rodando con perros y con lirios.
Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos,
era, muerto en la orilla, un arcángel de frío.


Federico García Lorca

(fusilado la madrugada de un 18 de agosto, como hoy, en 1936, por un triste bando de militares imbéciles)


viernes, 15 de julio de 2016

Kathleen FERRIER

La irrepetible Kathleen Ferrier

En mis gustos musicales campean las voces graves. Aplaudo a los basso-profondo, los octavistas eslavos o los barítonos de tonos oscuros. Y lo mismo pasa en terreno femenino, donde me impresionan las agudas agilidades de «Der Hölle Rache» pero me quedo con las mezzo-soprano y las contraltos. ¡Cómo resistir pues a quien tuvo la más extraordinaria voz de contralto que haya escuchado nunca, aparte de una sensibilidad capaz de verdadera comunicación! Al escucharla, uno se siente el directo dedicatario del canto.

Me refiero a la inigualada Kathleen Ferrier (1912-1953) quien murió de cáncer a los 41 años tras una sola década de carrera como cantante. Tuvo una voz de terciopelo oscuro, homogénea en toda su extensión, con capacidad insólita (casi masculina) en las partes graves de su tesitura. Fue intérprete extraordinaria de toda la música que abordó. Pero muchos recordamos, agradecidos, su culminante asociación con Bruno Walter. Lo que lograron juntos es material de leyendas, en especial si se trata de «La Canción de la Tierra», de Mahler. Poco después del doloroso final de la cantante, Walter fue categórico: «El mayor acontecimiento musical de mi vida ha sido conocer a Kathleen Ferrier y Gustav Mahler. En ese orden».

No sé explicar por qué, pero la particularísima voz de Ferrier me arrastra hacia una emoción intensa, arrobadora y a la vez apacible, salpicada con inevitable nostalgia por su abrupto final. Convengamos que la Muerte tiene buen gusto...

Le dedico un recuerdo a la bella contralto inglesa —porque sí, era muy linda— con una famosa aria barroca, atribuida a Bach:

Y su versión a capela de la canción popular inglesa «Blow the wind southerly» vibra todavía con su encanto, pureza musical e indecible belleza vocal:

lunes, 11 de julio de 2016

Reparando enlaces :: Julio 2016

reposiciones link

Toca la periódica revisión de enlaces caducos. Aclaro que las obras puestas aquí al alcance de amantes de la música tiene objeto didáctico y persigue alentar dicha pasión por el repertorio clásico. Pretendo también dar razones para adquirir los discos originales. Y es que los archivos digitales no compiten en calidad con el registro original. Si eres como yo, la música descubierta en Internet significará una probable visita a tu disquería favorita. Disfruta. ¡Saludos!

» A 17th Century Christmas
The Netherlands Bach Society / Jos van Veldhoven

» BRAHMS: Serenata # 1 en Re mayor
Orquesta de Cámara de la Radio de Amsterdam / Frans Brüggen

» FURTWÄNGLER en GIRA: Sinfonías 40 de Mozart / 4 de Brahms
Orquesta Filarmónica de Berlín / Wilhelm Furtwängler

» BRAHMS: Concierto para violín y orquesta en Re mayor
Orquesta Filarmónica de Berlín / Viktoria Mullova / Claudio Abbado

» BRAHMS: Cuarteto con Piano # 1 en Sol menor, Op. 25
Tamás Vásáry & Thomas Brandis, Wolfram Christ, Ottomar Borwitzky / Marc-André Hamelin & Trío Leopold

» BRAHMS: Sinfonía nº 1 / SCHUMANN: Sinfonía nº 1
Orquesta Filarmónica de Berlín / Herbert von Karajan

» BARTÓK: El Castillo de Barza Azul
Solistas vocales / Orquesta Sinfónica de Londres / István Kerstész

» BACH: Conciertos de Brandemburgo
Boston Baroque / Martin Pearlman

miércoles, 6 de julio de 2016

RIMSKY-KORSAKOV :: Fantasía sobre Temas Rusos op.33

RimskyRimsky-Korsakov en los últimos años de su vida
La muerte de un genio cumplió otro aniversario, pero bajo un manto de silencio. Rectifiquemos esa injusta discreción:

El 21 de junio de 1908 falleció Nikolai Rimsky-Korsakov. Es uno de los grandes de la Escuela Rusa del siglo XIX, conocidísimo gracias al tríptico de obras donde consuma una orquestación asombrosa (Scheherazade, Capricho Español, Obertura La Gran Pascua Rusa).

Esta sabiduría instrumental fue la marca de fábrica del autor ruso y tal vez su creación más trascendente, descollando incluso en un medio como aquél, donde prácticamente todos los músicos “parecen tener una orquesta en la cabeza”, como decía mi amigo Leiter. Auténtico maestro, Rimsky no era prisionero de sus habilidades sino al contrario, las manejaba acorde a la necesidad expresiva de cada obra. Tampoco tuvo tras de sí una tradición fuerte que le impusiera pautas —situación que, arriesgando ser una falencia, operó a menudo como una ventaja— pero poseyó en cambio personalidad e inteligencia para seleccionar influencias ajenas según las necesitara.

Es conocida su afiliación temprana al «Grupo de los Cinco», ese puñado visionario que fue a buscar la música rusa en el pueblo ruso, en sus tradiciones y diversidad inmensa. Pero el tiempo modificó su postura. Valoró el saber acumulado en Occidente, estudió con disciplina —aprendida a fuerza de varillazos en la Marina imperial— y así dominó las destrezas que precisaba. Su estatura artística creció, reunió admiradores, atrajo discípulos y también mecenas. En 1882 tomó contacto con el magnate maderero Mitrofán Beliáyev, todo un campeón para la música de corte más nacionalista. Beliáyev encontró en Rimsky el consejero idóneo para sus iniciativas en pro de la música, y el compositor agradeció el soplo de aire fresco que el nuevo patronazgo alentó en sus ideas.

Fruto de la larga asociación entre ambos hombres fue nada menos que el trípico de piezas más célebres del compositor, mencionadas al principio, y también algunos arreglos extraordinarios sobre música de sus colegas, como «Una Noche en el Monte Pelado».

Menos conocida es otra página de Rimsky-Korsakov, dedicada asimismo a Beliáyev: la Fantasía sobre Temas Rusos para violín y orquesta. Es una belleza. La paleta orquestal es refinada, sin nunca opacar la bien escrita sección principal del violín (que recuerda los futuros solos de Scheherazade) y exhibe un memorable talento para los temas y melodías. Pero hay más: gracias a la buena acogida que recibió en su momento esta fantasía, el compositor ideó otra más, de mayor porte, sobre temas españoles... Así es; el Capricho Español debe su existencia a esta hermosa «hermana mayor», numerada con el opus 33 y que cuelgo a continuación, para que la disfruten en homenaje al gran Rimsky:



Ver también: Rimsky-Korsakov y la Síntesis del Impresionismo Ruso

viernes, 17 de junio de 2016

Richard Strauss :: Fantasía Sinfónica sobre temas de La Mujer sin Sombra

Richard Strauss estampillaRichard Strauss en un sello postal conmemorativo
El 11 de junio celebramos otro cumpleaños de Richard Strauss (* Múnich [Baviera] 11 Jun. 1864 ~ † Garmisch-Partenkirchen, 8 Sept. 1949). Aquel día le dediqué un breve recuerdo en alguna de mis redes sociales, recomendando el poema sinfónico «Don Juan», tan magistral y vibrante hoy como en el día de su estreno en Weimar, el año 1889, bajo la dirección del propio compositor, entonces un talentoso muchacho de 23 años.

Mi recomendación fue auténtica y entusiasta. Aun así, me ignoré a mí mismo para favorecer la audición de otra obra que llevaba tiempo “guiñándome el ojo”.

El último poema sinfónico... o casi

Podría decirles que tal obra fue “el último poema sinfónico de Richard Strauss” pero no sería riguroso —tal honor le corresponde a la magnífica Sinfonía Alpina—. Aun así, andaríamos cerca; hablo de una Fantasía Sinfónica —piensen en Stokowski— que condensa en alrededor de 20 minutos la trama de La Mujer Sin Sombra, extensa ópera de más de 3 horas.

La ópera original fue estrenada en 1919; la fantasía sinfónica fue escrita por Strauss en 1946, pocos años antes de su muerte. Corresponde, pues, al curioso “florecimiento otoñal” de su inspiración que permitió el nacimiento de obras concertantes, de Metamorphosen (1945) y, sobre todo, de las Cuatro Últimas Canciones (1948).

Aunque la música de esta últimas obras es muchísimo más contenida —expresa con melancolía el adiós a la antigua cultura alemana— en la Fantasía Sinfónica Strauss preserva el opulento sonido y expresividad que lo distinguían a principios del siglo, apelando nuevamente a esa orquesta gigantesca que nunca tuvo secretos para él.

Sin más preámbulo, les invito a comprender mi fascinación por esta síntesis sinfónica en el video de más abajo, con el incandescente Valery Gergiev dirigiendo a la “World Orchestra for Peace”, agrupación fundada por Sir Georg Solti en 1995 y de la cual el maestro ruso es titular desde 1997. De un simple vistazo pueden apreciar también las dimensiones de la orquesta straussiana:

jueves, 9 de junio de 2016

25 años sin Arrau

schumann
Un 9 de junio como hoy hace 25 años, perdimos al maestro Claudio Arrau. Un verdadero gigante entre los intérpretes del siglo XX, heredero de Liszt a través de su maestro Martin Krausse, devino en traductor privilegiado de los grandes clásicos alemanes (Schubert, Mozart, Beethoven, Brahms, incluso Bach) y también de Liszt o Chopin con un sonido y una elocuencia que a menudo estremece al oyente (sí, tal es mi caso).

No podría olvidar en esta página a quien fuera mi verdadero ídolo musical en la temprana adolescencia, y con el tiempo una figura de referencia inalterable. Afortunadamente su arte y también sus entrevistas han llegado a la Web, y con una de ellas quiero recordarlo; pinchen el video más abajo, no tiene desperdicio:

Aniversario de SCHUMANN

schumannRobert Alexander Schumann
Tal día como ayer, 8 de junio, el año 1810 nació Robert Alexander Schumann. Fue un creador extraordinario y sin embargo, las audiencias no frecuentan su obra tanto como debieran. Si pensamos que la música de cámara y la propia forma sinfónica están en deuda con este generoso visionario, podremos aquilatar mejor su valor.

Fue acusado de no saber orquestar, cuando Schumann buscaba en realidad un nuevo sonido sinfónico, emancipado de las convenciones y subordinado a la mejor expresión de las ideas, algo que su pupilo Brahms finalmente concretó. Además, y repitiendo lo dicho en otras entradas de esta página, Schumann apostó por la sinfonía cuando los músicos del Romanticismo la empezaban a olvidar, considerándola una forma agotada y limitante.

Pese a ser Schumann un creador esencialmente expresivo y emocional, sentía gran aprecio por la construcción formal en antiguos maestros (fue un conocido admirador de Bach, e incluso escribió acompañamiento pianístico a las sonatas para violín del gran compositor barroco). Eso también lo alentó a aceptar el desafío de formas tan canónicas como la sinfonía, haciendo crecer en ellas el alcance emocional a partir de su lógica interior; esto es un evidente legado beethoveniano que también Schumann supo percibir (de manera muy distinta a Wagner, quien derogó el apego formal) y mantener vigente.

Así, recordemos al gran maestro nacido en Zwickau con su Sinfonía número 2, en Do mayor, que pueden ver en el video más abajo interpretada por el excelente director inglés Daniel Harding, para quien la clave en Schumann es encontrar el punto entre el calor y la transparencia. Sobre la sinfonía misma, digamos que su comienzo es una maravilla de expectación y “brumas que toman forma”, aparte que guarda un guiño a la fanfarria inicial de la sinfonía “Londres” de Haydn. El Adagio del tercer movimiento es una página profética: anuncia la tragedia, la inquietud y el desgarro futuros de Mahler.

lunes, 6 de junio de 2016

Reposiciones

reposiciones link

Actualizaciones de varios enlaces caídos. Si ha caducado alguno que les interese particularmente, avísenme en los comentarios del artículo respectivo o, si prefieren, a mi correo. ¡Saludos!

» MOZART: Oberturas
Varias orquestas / Nikolaus Harnoncourt

» WAGNER: Obras Orquestales
Orquesta Philharmonia / Otto Klemperer

» SONES del CÁUCASO
Orquesta de Cámara del Cáucaso / Uwe Berkemer

» CANCIONES de la ANTIGUA RUSIA
Coro de Hombres de Moscú / Anatoly Grindenko

» TANÉYEV: Sinfonía nº 4
Orquesta Sinfónica de la URSS / Evgeni Svetlanov

» BRUCKNER: SINFONÍA n° 7 en Mi Mayor
Orquesta Filarmónica Checa / Lovro von Matacic

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